
**Garantizamos que durante la realización de las fotografías ningún vegetal ha sido maltratado física o psicológicamente (agradecimientos a Carlos por el montaje de colores.., y no, no es el Carlos del Carlos-brounch xD).
Al menos 10 personas me habéis preguntado si esta es una historia real o bien si es todo ficticio. Prefiero que sea algo que quede como incógnita. Quizá es todo ficticio, quizá es todo real, o bien quizá es una mezcla de ambas cosas...
Capítulo 3: La Mala Vita
“Como si fuéramos unos animales, en cualquier parte con un plástico nos vale, que estamos solos y no hay nada que nos pare, nada que nos separe!” (“Animales” de Pereza).
Al móvil le dio tiempo de repetir el estribillo de Animales un par de veces más antes de que Rube dejara de insistir y colgara. Yo sabía que la llamada era suya porque es el único al que le tengo puesto esta canción como timbre. Pese a que no reaccioné a tiempo para contestar la llamada, ya me había despertado y estaba ya plenamente consciente y tumbado en mi cama.
Serían las nueve de la noche, me había pasado la tarde durmiendo. Tenía la mente muy nublada y no podía pensar en nada concreto. La oscuridad de la noche había invadido por completo la habitación y se había apoderado también de mi interior. Me levanté, fui al baño, me lavé la cara y ventilé la habitación. De esa forma conseguí vencer esa sensación de desamparo que uno tiene cuando lleva tal desfase horario.
Poco a poco fui recordando la historia con Àlex y sus compañeras de piso.. todo parecía ya lejano, aunque apenas habían pasado 8 horas. Miré en la agenda del móvil, pero no vi el número de Àlex. No me acordé de pedírselo por la mañana, aunque pensaba que quizá lo tendría de la noche anterior. Pero en la agenda tan sólo había un Àlex y se trataba de otra persona. Igual era mejor así.. aunque la indiferencia que sentí en ese momento no contemplaba que mi chaqueta seguía en casa de Àlex, me había olvidado por completo.
De repente volvió a sonar la canción de Pereza, aunque esta vez al móvil no le dio tiempo ni de cantar media estrofa.
- Hola Rube, estaba durmiendo y por eso no te lo he cogido antes.. que hay? – dije con voz de recién-levantado.
- Como que qué hay? Tío! Estamos todos en casa de Sandra.. preparando la cena o intentándolo al menos.. -
- Joder! Es verdad.. hoy es sábado. Me visto y vengo en media hora vale? Lo siento pero el viernes noche ha sido algo.. caótico – En ese momento se me hizo una montaña tener que ir a esa cena.
- Caótico? Algún día nos tendrás que contar que haces los viernes noche.. miedo me das..
– Nada ya sabes.. salir por ahí.. en fin ahora vengo, tengo que traer algo? -
- Puesss, he calculado mal el desinhibidor de mentes y vamos algo cortos.. -
- Ok pues me paso por el badulaque y traigo una de absolut, hasta ahora feo – colgué y me fui rápido a la ducha.
Con cada persona uno tiene su peculiar vocabulario.. “deshinibidor de mentes” viene a ser alcohol (vodka) y badulaque viene a ser Opencor o tiendas similares.. de esas que abren hasta las tantas.
Esa noche había quedado con los amigos de la Uni para cenar y montarnos una fiesta en el piso de Sandra. Sandra era de Bilbao, había venido a Barcelona a estudiar y tenía su piso propio.. un ático en el Eixample de unos 120 m2, decorado con todos los muebles fashions que os podáis imaginar.
Lo que más me gustaba a mi eran las sillas del comedor, en vez de sentarte tenías que estar como arrodillado, pero resultaban extrañamente cómodas. Según me contó Sandra, te ponen en la mejor posición para facilitar la digestión. Cuando nos ponemos a beber solemos hacer apuestas a ver quién aguanta más en la silla sin caerse.. al final terminamos todos sentados en la alfombra.
Con ese piso supongo que sus padres tendrían mucho dinero, aunque nunca nos hablaba de ellos. Ni tan siquiera Eli, su mejor amiga, sabía nada de su familia ni de su vida en Santander.
Los viernes suelo salir con el grupo de amigos gays, no me gusta clasificar a mis amistades pero en este caso no tengo alternativa. Los sábados noche suelo estar con los amigos de la Uni. Éstos no sabían nada de mi creciente gusto por los chicos, a excepción de Ana que por sucesos que no vienen al caso se lo tuve que decir, aunque reaccionó muy bien y no me arrepentí en absoluto de ello.
Me vestí, cogí la moto y me fui al hipercor. Compré un par de botellas de vodka y me dirigí al piso de Sandra. No hay nada que me moleste más que tener que llevar botellas en la moto. Al chocar entre ellas producen un odioso sonido que, además de martillearme la cabeza, atrae las miradas de todo transeúnte en un radio de 50 m.
Cuando llegué al piso, ahí estaban todos: Sandra, Eli, Ana, Rube, Carlos y… quién era ese? Había un chico extremadamente guapo, vestido con una camisa blanca en plan ibicenco. Me lo presentaron, se llamaba Julio y era un amigo de Ana. Ésta me lanzó una sonrisa como queriéndome decir algo.. aunque no entendía muy bien el que.. Ana siempre está lanzando miraditas y sonrisitas por doquier, pero nunca logro interpretar que significan.
Nos sentamos a la mesa y empezamos a hablar sobre varios temas. Empezamos hablando de los exámenes y terminamos hablando de si alguna vez habíamos hecho un trío. Es lo que más me gusta de las conversaciones.. como se va pasando de un tema a otro sin cortar el hilo conductor. Finalmente me tocó a mi ser el centro de la conversación.
- Dónde fuiste ayer? Por teléfono me has dicho que la noche fue algo mal no? – dijo Rube al tiempo que todo el mundo fijaba la mirada en mi.
Antes de contestar miré a mi alrededor, todos esperaban que les dijera al fin qué hacía los viernes por la noche.. – Pues nada, salí por el centro y bueno… no es que fuera mal la noche, pero fue algo rara. –
El interrogatorio iba a continuar, pero de repente Sandra apareció con un molde transparente que contenía una masa amarillenta repleta de bolitas marrones.
- Ale, aquí está la cena, se que tiene un aspecto algo horrible pero las culpas se las echáis a Carlos por que la receta es suya - dijo Sandra mientras dejaba la bandeja en medio de la mesa.
Creo que los estómagos de todos los presentes se removieron al ver ese pastel de carne con queso y bechamel. Yo retomé la conversación y la desvié hacia Julio, preguntándole qué estaba estudiando y de que se conocían Ana y él.
Parecía un chico muy majo, nos dijo que conocía a Ana del instituto y que por razones familiares se tubo que marchar dos años a Madrid. Había vuelto hacía un par de meses y estaba algo descolocado.. y Ana lo había invitado a la cena.
- Bueno, te toca a ti servir Adarak. Si pudiste cortar el pollo requemado del otro día, esa… cosa no te supondrá ningún desafío - me dijo Carlos al tiempo que me daba la pala de servir.
- Si hay que ponerle nombre a esta cosa.. yo voto por ponerle Carlos-brounch – dije yo mientras todos asentían al tiempo que se reían a carcajada limpia.
Introduje un cuchillo dentro de la bandeja intentando cortar un trozo de esa masa amorfa. Si el aspecto ya era horrible, la textura no dejaba lugar a dudas del fracaso culinario ocurrido en la cocina de Sandra. Había trozos quemados, trozos de queso fundido, trozos con queso crudo y un líquido blanco al fondo.
Cuando saqué un trozo y lo puse en el plato, Sandra dijo – Sabéis, el otro día vi un reportaje sobre las liposucciones y cuando estaban pinchando el muslo de una mujer para sacarle la grasa, tenía un aspecto muy similar a esto –. Tras ese comentario me ofrecí para preparar una ensalada y le dimos el Carlos-brounch al perro de Sandra.
Mientras estaba preparando la ensalada el móvil sonó, en la pantalla aparecía una llamada entrante de “Leex”. Deduje que se trataba de Àlex, no suelo llevarme bien con el teclado del móvil cuando voy alcoholizado.
- Hola? – dije yo como si no supiera de quién se trataba..
- Buenas, soy Àlex.. lo siento-
Me quedé desencajado.. ¿lo siento? Tardé unos segundos en reaccionar
- La verdad Àlex.. ha sido todo muy surrealista, yo siento haberme marchado sin avisar pero.. No me dejó terminar la frase – No, no, cuando llegué a casa me contaron lo que te hicieron.. a Ana se le va mucho la olla. Aunque esta vez la vi arrepentida, supongo que vio que me importabas -
- La verdad.. lo que me hizo marchar corriendo de tu casa no fue lo que hizo Ana.. sino por como reaccionó Marta.. creo que le molestó más a ella que a mi –
- Sí.. es una historia larga.. aún así perdona otra vez, no debí dejarte sólo con esas pájaras. Oye, te puedo invitar a cenar esta noche? Es un poco tarde y supongo que tendrás tus planes pero.. por preguntar que no quede. – preguntó Àlex.
Yo tenía el móvil cogido entre el hombro y la mejilla, de mientras iba cortando los tomates. Me di cuenta de que llevaba ya 5 minutos torturando al mismo tomate cuando me corté el dedo y solté un “Ay!”
- Hola? – dijo él.
- Si perdona es que.. bueno nada, que sí, que tengo ganas de verte y me va bien ir a cenar ahora -
Nos despedimos y quedamos en el centro de Barcelona. Cuando me di la vuelta vi a Eli apoyada en la puerta, supuse que había escuchado toda mi conversación..
- Àlex? Cena? – preguntó ella esperando a que le aclarase la conversación.
- Ven conmigo – le dije. Solté el masacrado tomate, me lavé las manos y nos fuimos al comedor. Me quedé de pie junto a la mesa, todos me miraron y se hizo un silencio, algo incómodo.
- Veréis.. es que.. yo juego a los dos lados –. Creo que en ese momento solo Eli y Ana sabían de lo que estaba hablando.
- Uala, así que haces tríos? – dijo Rube.
- No, no va por aquí la cosa.. es que.. soy gay, vale? Y ahora siento tener que dejaros pero he quedado con un chico que conocí ayer.. es todo muy raro, lo se. – Cada uno reaccionó a su manera, con la cara que pusieron yo ya sabía más o menos lo que me iban a decir.
- Pues.. bien no? Vamos nunca lo habría dicho de ti pero.. es verdad que siempre me estás mirando el culo– dijo Rube entre risas. Sabía que él iba a reaccionar bien, nos conocimos cuando empezamos la Uni y desde el primer momento lo vi como a una persona muy abierta y sin perjuicios.
Julio, en cambio, puso una cara de total indiferencia como si eso no fuera con él o como si ya supiera lo mío. Sólo forzó una cara de sorpresa cuando Rube lo miró y le hizo algún comentario.
Ana, quién ya sabía lo mío, puso la peor cara de todas. Estaba como enfadada, no me miraba a la cara.
- Entonces.. todos estos años has estado fingiendo? Todo lo que hemos vivido ha sido falso? La primera revista porno a los doce años, las primeras chicas a los 14, todo era fingido? – De Carlos era normal esperar una reacción así. Era un amigo de toda la vida, nos conocíamos desde los 3 añitos y prácticamente él sabía más de mí que yo mismo.
- No Carlos, he pasado momentos difíciles y de mucha confusión en mi vida. Aún así todo lo que he vivido a sido por que quería vivirlo. Cuando estaba con una chica es por que me apetecía estar con ella. Ahora podría decir que soy bisexual, aunque últimamente he estado con chicos, quizá soy gay no se.. no quiero plantearme mi orientación sexual, suficientes años me he amargado ya con ese tema.
A los amigos siempre os he visto como amigos, igual que a mis amigas, por favor no mezcles las cosas Carlos.. –
- Y entonces.. los viernes por la noche? – preguntó Eli.
- Pues suelo salir por el ambiente con amigos que he hecho ahí o igual tengo alguna cita. Es mi día gay – dije yo al tiempo que solté una risa, algo forzada.
- Qué guay! Pues ya me estás llevando un día contigo – dijo Eli.
Las preguntas siguieron un buen rato, hasta que al final conseguí que entendieran mi situación. Todos terminaron con una sonrisa en la boca a excepción de Ana.
Me fui a la habitación de invitados a por mi chaqueta cuando Ana apareció por detrás, no dijo nada.
- Ana, de veras que no entiendo tu reacción.. pensaba que tu, más que nadie, me apoyarías si decidía salir del armario y más bien ha sido lo contrario. –
- Sabes quién es Julio en realidad? Es un amigo mío, es gay y lo había traído aquí para que os conocierais. Le he dicho que.. bueno, que creía que os podríais llevar muy bien y vienes tu y anuncias por todo lo alto que has quedado con un chico.–
- Vale, ya entiendo muchas cosas... Pero como querías que lo supiera? Y no me digas que por las miraditas que me lanzabas, sabes perfectamente que la comunicación facial no funciona entre nosotros.. o hace falta que te recuerde lo que pasó con Laura?-
- Jajaja anda tonto.. ven aquí y dame un abrazo- En ese momento se me escapó una lágrima.. todo había ido muy deprisa, no estoy acostumbrado a los giros bruscos en mi vida y estas últimas horas habían sido como una carretera de costa. Supongo que necesitaba desahogarme un poco.
Me fui despidiendo de todos entre risas y comentarios sobre mi cita. Cuando me despedí de Julio, me lo quedé mirando fijamente unos segundos. Él también me miró.. fue una sensación rara pero agradable, reconfortante, no sabría decir por qué.
Subí a la moto y me dirigí al lugar donde había quedado con Àlex. Mientras bajaba por balmes street me preguntaba cómo iría la cena, cómo tenía que actuar con él y cómo acabaría la noche.

